"Ni siquiera yo soñé alguna vez con una magia como ésta". CS Lewis.

 

Si alguien creara alguna vez un museo de talentosos artistas británicos menos reconocidos, Ross Macdonald Ross estaría seguramente entre los elegidos. Mirando sus cuadros uno está convencido de encontrarse frente a un artista hábil. Tuve mucha suerte de encontrar un cuadro original suyo en uno de los puestos de Golborne. Fue un viernes 13 de diciembre a mediodía, y los vendedores habían empezado a recoger sus mercancías debido a la llovizna. Al principio no me percaté de la pintura porque había sido tumbada sobre el asfalto. El marco estaba en muy malas condiciones y grasiento, pero la acuarela permanecía intacta.


No reconocí al artista por su firma, pero pude ver fácilmente un paisaje magistralmente pintado. Esta acuarela era de tamaño medio, 330 x 225 mm (papel 403 x 280 mm). Estaba firmada abajo a la izquierda como "R. Macdonald Ross". Una etiqueta original pegada en el reverso proporcionaba información sobre su procedencia: "John Magee Fine Art Dealer, 4 Donegall Square West, Belfast, Reference Nº: 271-20". No hay registro de la fecha, pero Ross Macdonald Ross vivió entre 1891 y 1978. Esta pintura es probablemente anterior a 1944. Ross Macdonald Ross era un apasionado de las Montañas Mourne en la región más meridional de Irlanda del Norte, County Down, y eso es lo que en realidad se representaba en este cuadro.




 

Los Mournes son 220 millas cuadradas de bosque encantado y árboles de hadas, montañas que se extienden hasta el mar, arroyos y paisajes gloriosos donde la belleza habita en todas partes. Sus caminos de piedra, que pueden apreciarse en esta acuarela, han guiado a los caminantes a través de las montañas durante siglos. Sus vistas épicas y sus paisajes panorámicos inspiraron el reino mágico de Narnia que imaginó el escritor nacido en Belfast CS Lewis.


Resulta curioso pensar que la representación de montañas, cuya ausencia resulta hoy casi impensable en el arte paisajístico, hasta el siglo 18 se consideraba inapropiada y desagradable a la vista. Tal vez porque la pintura holandesa, que tuvo gran influencia en el paisaje, representaba una tierra muy llana, sin accidentes geográficos. En el primer cuarto del siglo 18 un agrimensor, el capitán Birt, denominó a las montañas "excrecencias monstruosas... groseras y ofensivas para la vista". Más tarde Edmund Burke, en su "A Philosophical Into The Origin Of Our Ideas Of The Sublime & Beautiful" (1757), trató de explicar el sentido de asombro, de la presencia de Dios, que muchos experimentaban con fenómenos naturales "sublimes" como las montañas. Las montañas se irían progresivamente incorporando al repertorio temático del pintor paisajista. Aquellas 'sublimes' montañas del norte de Irlanda resultaron cautivadoras para Ross.

 

En este cuadro el artista expresa toda la belleza que este país de maravillas natural puede proporcionar, el efecto dramático de las nubes en el paisaje, el despliegue mágico anual de cambio de color, ahora en verano en pleno apogeo. El artista no ignora la representación de la piedra, que es tan parte de los Mournes como el brezo de verano, que torna las montañas de color púrpura, como puede verse aquí. Una de las características de los Mournes es la belleza del cambio de estaciones, y MacDonald Ross no fue indiferente a ello, pintó este escenario natural incansablemente. "Día a día nada cambia, pero cuando miras atrás, todo es diferente", escribió CS Lewis. Las Montañas Mourne fueron creadas hace millones de años a partir de magma fundido. Se necesitaron 56 millones de años y al menos seis glaciaciones antes de que se revelaran los picos de granito.

 

Investigando descubrí que Ross MacDonald Ross fue un conocido pintor de acuarelas de paisajes y marinas. Nació el 28 de agosto de 1891 en una familia de granjeros en Lower Arboll, en el distrito de Tarbat, en el extremo oriental de los condados de Ross y Cromarty en el norte de Escocia, no muy lejos de Inverness. Su padre, Andrew Ross, se había casado en 1870 con Chirsty MacDonald. Ross era el duodécimo de trece hijos (un hermano mayor había fallecido antes). Aún hoy la familia Ross vive en la granja que ocupan al menos desde finales de la década de 1820.




La familia Ross en 1902. Ross es probablemente el niño serio que se sienta delante y en el centro.

 

De niño, Ross pasaba los veranos con sus primos en Reiff, un pequeño y remoto pueblo costero de cultivo y pesca en el oeste del condado de Ross, en las Tierras Altas de Escocia. Aunque Ross se convertiría más tarde en un conocido pintor de paisajes en Irlanda, algunos de sus primeros cuadros conservados fueron de Coigach. A principios de siglo Glasgow se había convertido en la principal ciudad industrial del Imperio Británico. Llegó a ser reconocida internacionalmente como un centro de movimientos de vanguardia. Se abrieron clubes de arte y galerías, y las nuevas y prósperas clases medias encargaron a los arquitectos la construcción de lujosas casas, que adornaron con arte. Algunos empezaron a coleccionar obras artísticas, y la mayoría apoyó a los artistas locales. La Glasgow Government School of Design se había fundado en 1845, cambiando su nombre por el de Glasgow School of Art en 1853. Ross mostró un temprano interés en el arte, y asistió a la Escuela de Arte de Glasgow durante cinco años, estudiando modelado y escultura en arcilla antes de dedicarse a la pintura. 

 

Hacia 1918 se trasladó a Irlanda del Norte (Belfast) donde contrajo matrimonio con Catherine Mawhinney en 1920. La familia se instaló en la zona sur de Down en 1930, viviendo primero en Castlewellan, luego en Kilkeel antes de establecerse finalmente en Rostrevor. Su hijo Donald MacDonald-Ross (1930-2012), un artista igualmente muy talentoso, nació en Castlewellan. Es en realidad en un artículo sobre este artista ("Donald MacDonald Ross", Newry Telegraph, 4 de octubre de 1958) donde encontramos algunos detalles biográficos sobre su padre Ross. Donald y su esposa Sheila (nacida Julia Ester Mooney) fueron empresarios. Se dedicaron a reformar mansiones antiguas, y entre sus proyectos está el Sir William Mackenzie Inn and restaurante en Kirkfield, Ontario. Ross y Cathering también tuvieron dos hijas, llamadas Kathleen y Maureen.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial Ross desempeñó un trabajo gubernamental visitando a los agricultores en aquellas remotas colinas de los Mournes, determinando su elegibilidad para una subvención del gobierno. Siempre llevaba su caballete y sus blocs de dibujo en el coche, y mientras realizaba su trabajo también aprovechaba la oportunidad para pintar. Muchos de sus cuadros, como esta acuarela, son representaciones de esa zona. 

 

Durante los años 50 Ross fue profesor de arte en el Newry Grammar School. Parece que vivió la mayor parte de su vida en Warrenpoint, donde él y su trabajo son todavía recordados con cariño, ya que allí vendió y regaló muchas de sus obras de arte. Sorprendentemente para un artista conocido por sus paisajes a la acuarela, su primer interés artístico fue la pintura de retratos, pero debido al coste - del modelo y del artista - su trabajo en ese campo fue limitado. Bajo la influencia de Frank Egginton, un conocido paisajista que visitó Irlanda desde 1930 y lo conoció en los Mournes, Ross decidió centrar su arte en la pintura a la acuarela, y produjo cientos de cuadros de paisajes de County Down, muchos de ellos encargados por expatriados de todo el mundo. Hoy en día su obra se subasta con frecuencia en múltiples casas de subastas, alcanzando precios que oscilan entre las 200 y las 700 libras esterlinas, dependiendo del tamaño y la calidad del cuadro.


El hallazgo de esta pintura de Ross MacDonald Ross sobre el asfalto húmedo de Portobello Road sacude nuestra conciencia artística, e incide en la necesidad de reconocer el patrimonio artístico y de conservarlo. Probablemente el 99 por ciento de los visitantes de Portobello Road no son capaces de distinguir una obra original de una reproducción, por lo que no valoran mucho la imagen que adquieren, y con el tiempo, muchas de estas pinturas originales acaban en la basura o perdiéndose para siempre. Así, parte del patrimonio artístico de Reino Unido va desapareciendo o permanece en el olvido. Puede que la pintura de Ross que yo rescaté del olvido forme algún día parte de una exposición retrospectiva sobre este artista, algo que bien merecería este pintor. De momento, contemplarla te hace recordar la extraordinaria relación artística del artista con los Mournes, una de sus dos grandes pasiones. Su otra gran pasión fue sin duda su familia.

 

Observando esta acuarela no puedo evitar relacionarla con otra obra de arte que encontré cinco meses después, cuando el mercadillo de Portobello Road comenzaba tímidamente a reactivarse, después del primer confinamiento. Ese otro cuadro, cuyo autor, un magnífico acuarelista, tuve la suerte de conocer en el pasado, será el tema de mi próximo post.


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